Enjuagues antisépticos desde la odontología de biorregulación
Artículo de revisión publicado con DOI y en acceso abierto.
En este artículo 8 secciones
Resumen
Resumen: La microbiota oral participa en el ciclo enterosalival del nitrato, una ruta relacionada con la disponibilidad sistémica de óxido nítrico. Algunas bacterias reducen el nitrato salival a nitrito, que puede transformarse en óxido nítrico en el estómago y en los tejidos. Estudios de intervención en humanos describen que la clorhexidina modifica la comunidad oral y reduce la conversión de nitrato a nitrito. En algunos ensayos también se registraron variaciones de la presión arterial; otro ensayo en mujeres jóvenes sanas no encontró cambios en la presión ambulatoria. Un seguimiento de tres años observó una asociación entre el uso autorreportado de enjuague dos o más veces al día y un diagnóstico de hipertensión informado por los participantes. Desde la odontología de biorregulación, el autor propone una matriz clínica en cuatro dimensiones (indicación bucal, principio activo, patrón de exposición y contexto vascular) para valorar el enjuague dentro del ecosistema oral y del contexto vascular del paciente. Palabras clave: Microbiota oral, ciclo enterosalival del nitrato, óxido nítrico, clorhexidina, hipertensión arterial, odontología de biorregulación. Abstract: The oral microbiota participates in the enterosalivary nitrate cycle, a pathway linked to systemic nitric oxide availability. Specific oral bacteria reduce salivary nitrate to nitrite, which can be further converted into nitric oxide in the stomach and systemic tissues. Human intervention studies report that chlorhexidine alters the oral microbial community and blunts nitrate-to-nitrite conversion. Several clinical trials have also recorded blood pressure variations, whereas a trial in healthy young women found no changes in ambulatory blood pressure. Furthermore, a three-year longitudinal study observed an association between self-reported mouthwash use twice or more daily and physician-diagnosed hypertension. From the framework of bioregulatory dentistry, the author proposes a four-dimensional clinical matrix (oral indication, active ingredient, exposure pattern, and vascular context) to evaluate antiseptic mouthwash use within the oral ecosystem and the patient's vascular context. Keywords: Oral microbiota, enterosalivary nitrate cycle, nitric oxide, chlorhexidine, hypertension, bioregulatory dentistry.
1. La ruta nitrato–nitrito–óxido nítrico
El óxido nítrico (NO) participa en la regulación del tono vascular. Una de sus vías de síntesis es la conversión de L-arginina en L-citrulina mediante las enzimas óxido nítrico sintasas. El NO producido puede oxidarse y dar origen a nitrito y nitrato. Estos metabolitos no son únicamente productos finales: el nitrato puede ser recirculado hacia la saliva y alimentar una vía alternativa de recuperación de actividad relacionada con el NO [1].
En el ciclo enterosalival, las glándulas salivales concentran nitrato circulante y lo secretan en la saliva. Las bacterias orales con capacidad reductora transforman parte de ese nitrato en nitrito. Después de la deglución, el nitrito puede generar NO en el ambiente ácido gástrico y contribuir a la producción de NO en tejidos mediante mecanismos de reducción. La ruta oral, por tanto, amplía el metabolismo del NO más allá de su síntesis endotelial a partir de L-arginina [1, 2].
2. La función de la comunidad bacteriana oral
La reducción de nitrato depende de funciones metabólicas distribuidas entre integrantes de la microbiota, no de una bacteria aislada. Estudios de intervención dietaria han relacionado mayores abundancias de Rothia y Neisseria con mayor respuesta de nitrito plasmático tras consumir nitrato. En el mismo estudio, los cambios en Prevotella y Veillonella también se relacionaron con la respuesta al nitrato [2].
Esta relación destaca una propiedad importante del ecosistema oral: su actividad metabólica depende de la composición de la comunidad y de las condiciones ecológicas en que sus integrantes interactúan. La cantidad total de bacterias no describe por sí sola la capacidad reductora de nitrato. La composición, la actividad funcional y el entorno salival intervienen en el resultado metabólico.
3. Efecto de los enjuagues antisépticos sobre el ciclo
En un estudio cruzado y no aleatorizado con 36 personas sanas, la clorhexidina al 0,2 %, utilizada durante un minuto dos veces al día por siete días, modificó la composición de la microbiota salival. También se observaron menor pH y capacidad amortiguadora, aumento de lactato y glucosa salivales, y reducción del nitrito salival y plasmático. La presión sistólica medida en consulta aumentó, sin alcanzar significación estadística [3].
Kapil y colaboradores evaluaron a 19 personas sanas durante siete días de control y siete días de uso de un enjuague antiséptico basado en clorhexidina, utilizado dos veces al día. Midieron la presión en consulta, en el domicilio y mediante monitorización ambulatoria de 24 horas. Durante la intervención disminuyó cerca del 90 % la producción oral de nitrito y alrededor del 25 % el nitrito plasmático. Según el método de medición, la presión sistólica aumentó entre 2,4 y 3,5 mmHg, y la diastólica entre 2,0 y 2,2 mmHg [4].
En un ensayo aleatorizado y cruzado con 15 adultos con hipertensión tratada, el uso de un enjuague antibacteriano con clorhexidina al 0,12 %, dos veces al día durante tres días, redujo la conversión oral de nitrato a nitrito y el nitrito salival. La presión sistólica domiciliaria fue, en promedio, 2,3 mmHg superior a la registrada durante el periodo de control con agua. No se observó una diferencia significativa en la presión diastólica [5].
Los estudios descritos muestran cambios consistentes en la comunidad oral, en la actividad reductora de nitrato y en las concentraciones de nitrito tras el uso de clorhexidina. En las mediciones de presión arterial se registraron aumentos significativos en los estudios de Kapil y Bondonno [4, 5], mientras que otros ensayos en población joven normotensa no reportan variaciones ambulatorias [6], como se analiza a continuación. Estos resultados articulan la ruta metabólica con la valoración vascular del paciente.
| Estudio | Población y diseño | Pauta de intervención | Hallazgos metabólicos y vasculares |
|---|---|---|---|
| Bescos et al. [3] (2020) | 36 adultos sanos; cruzado no aleatorizado | CHX 0,2 %, 2 veces/día (7 días) | Menor pH salival, ↓ nitrito salival y plasmático; tendencia al alza en PA sistólica en consulta (NS). |
| Kapil et al. [4] (2013) | 19 adultos sanos; intervención secuencial | CHX antiséptico, 2 veces/día (7 días) | ↓ ~90 % producción oral de nitrito y ↓ ~25 % nitrito plasmático; ↑ PA sistólica (+2,4 a 3,5 mmHg) y diastólica (+2,0 a 2,2 mmHg). |
| Bondonno et al. [5] (2015) | 15 adultos con HTA tratada; ECA cruzado | CHX 0,12 %, 2 veces/día (3 días) | ↓ conversión oral de nitrato a nitrito; ↑ PA sistólica domiciliaria (+2,3 mmHg vs. control). |
| Sundqvist et al. [6] (2016) | 17 mujeres jóvenes sanas; ECA doble ciego | CHX vs. placebo, 3 veces/día (3 días) | ↓ conversión oral de nitrato a nitrito; sin cambios en nitrito plasmático ni en PA ambulatoria de 24 h. |
| Joshipura et al. [7] (2020) | Adultos 40–65 años (sobrepeso/obesidad); cohorte 3 años | Enjuague OTC ≥ 2 veces/día (autorreporte) | Asociación significativa con mayor incidencia de diagnóstico médico de hipertensión arterial. |
4. De la modificación microbiana a la respuesta vascular
La relación entre enjuague y presión arterial se comprende mejor al distinguir tres niveles de respuesta: el nivel microbiano (modificación de la composición o actividad de la microbiota), el nivel metabólico (cambio en la conversión de nitrato a nitrito y sus concentraciones en saliva o plasma) y el nivel fisiológico (variaciones en indicadores vasculares o en la presión arterial).
En un ensayo aleatorizado, cruzado y doble ciego con 17 mujeres jóvenes sanas (Sundqvist y colaboradores), se comparó durante dos periodos de tres días el uso de clorhexidina tres veces al día y un placebo, junto con una dieta baja en nitrato. La clorhexidina redujo la conversión oral de nitrato a nitrito; sin embargo, no se observaron cambios en las concentraciones plasmáticas ni en la presión arterial ambulatoria de 24 horas [6]. Por otra parte, en un seguimiento observacional de tres años en adultos de 40 a 65 años con sobrepeso u obesidad, el uso autorreportado de enjuague bucal de venta libre dos o más veces al día se asoció con mayor incidencia de hipertensión diagnosticada por un médico [7].
5. Odontología de biorregulación: marco propuesto por el autor
En este artículo, la odontología de biorregulación se presenta como la propuesta conceptual del autor, Dr. José Fernando García Jaramillo, para integrar la función bucal con los procesos metabólicos y sistémicos que participan en la regulación del organismo. La cavidad oral se aborda como un ecosistema funcional donde la microbiota, la saliva y el huésped conectan el medio bucal con procesos sistémicos [1, 2]. Los estudios citados describen cambios en la reducción de nitrato durante el uso de clorhexidina y permiten formular una pregunta odontológica precisa: qué función se busca modificar con el enjuague y cómo se integra esa decisión al contexto biológico de la persona [1–6].
6. Aplicación clínica: Matriz de valoración biorreguladora
Sobre esa base, el autor formula su propuesta original para incorporar el uso de enjuagues antisépticos a la valoración odontológica del paciente con hipertensión, organizando el registro clínico en cuatro dimensiones que facilitan la toma de decisiones y la comunicación interdisciplinaria:
- 1. Indicación bucal: Precisar la condición clínica específica que motiva la prescripción del enjuague y el objetivo terapéutico actual dentro del plan odontológico.
- 2. Principio activo: Identificar si la formulación contiene clorhexidina u otro agente antiséptico con actividad antibacteriana de amplio espectro sobre la microbiota reductora.
- 3. Patrón de exposición: Registrar con precisión la frecuencia diaria, la duración en días o semanas y la continuidad del uso (prescrito o de venta libre).
- 4. Contexto vascular: Integrar el antecedente personal de hipertensión arterial, el tratamiento farmacológico y las cifras tensionales observadas en el seguimiento.
Conclusión
La microbiota oral participa en la reducción del nitrato salival a nitrito y en la ruta enterosalival relacionada con la disponibilidad de óxido nítrico. Los estudios citados describen cambios en la comunidad oral y en los metabolitos de esta ruta tras el uso de clorhexidina, con variaciones tensionales según el perfil poblacional y de exposición [3–7]. A partir de esta relación, el autor propone integrar la indicación bucal, el principio activo, el patrón de exposición y el contexto vascular en una valoración odontológica de biorregulación.
Bibliografía
- Lundberg JO, Weitzberg E, Gladwin MT. The nitrate-nitrite-nitric oxide pathway in physiology and therapeutics. Nat Rev Drug Discov. 2008;7(2):156–167.
- Vanhatalo A, Blackwell JR, L’Heureux JE, et al. Nitrate-responsive oral microbiome modulates nitric oxide homeostasis and blood pressure in humans. Free Radic Biol Med. 2018;124:21–30.
- Bescos R, Ashworth A, Cutler C, et al. Effects of chlorhexidine mouthwash on the oral microbiome. Sci Rep. 2020;10(1):5254.
- Kapil V, Haydar SM, Pearl V, et al. Physiological role for nitrate-reducing oral bacteria in blood pressure control. Free Radic Biol Med. 2013;55:93–100.
Cómo citar este artículo
García Jaramillo, J. F. (2026). Enjuagues antisépticos desde la odontología de biorregulación. Zenodo. https://doi.org/10.5281/zenodo.23519938
García Jaramillo JF. Enjuagues antisépticos desde la odontología de biorregulación. Zenodo; 2026. doi:10.5281/zenodo.23519938
