Cuando el diente no explica todo: razonamiento clínico desde la odontología integrativa
Autor: Dr. José Fernando García Jaramillo
ORCID: 0009-0003-3377-8740
Odontólogo. Especialista en Medicina Biológica. Especialista en Docencia para la Educación Superior. Máster en Fitoterapia. Máster en Nutrición Clínica. Director de EducoVirtual. Presidente de ACOMEB. Presidente del Círculo Iberoamericano de Odontología Integrativa.
Artículo de reflexión académica-clínica sustentado en literatura reciente.
Resumen
Después de años de práctica clínica y docente, una de las conclusiones más importantes a las que he llegado es que la odontología no puede reducirse al diagnóstico de una lesión ni a la ejecución técnica de un procedimiento. La técnica es indispensable, pero no siempre explica por qué un paciente enferma, recae, cicatriza mal, mantiene dolor o no responde como se esperaba.
La odontología integrativa, entendida con prudencia, no reemplaza la odontología convencional ni pretende sustituir los estándares clínicos de operatoria, periodoncia, endodoncia, implantología, cirugía, rehabilitación oral, ortodoncia o manejo del dolor orofacial. Su verdadero aporte consiste en ampliar el razonamiento clínico para comprender al paciente como un sistema biológico, funcional, metabólico, inflamatorio, inmunológico, microbiológico, neurovegetativo y psicoemocional.
Desde esta perspectiva, la caries dental sigue siendo una enfermedad biofilm-mediada, azúcar-dependiente, multifactorial y dinámica; la periodontitis continúa siendo una enfermedad inflamatoria crónica asociada a biofilm disbiótico y respuesta del huésped; la infección endodóntica exige tratamiento local; la periimplantitis requiere control de biofilm, factores locales, sistémicos y mantenimiento; y los trastornos temporomandibulares y el bruxismo no deben simplificarse únicamente como problemas oclusales.
El propósito de este artículo no es proponer una odontología paralela, sino razonar cómo la mirada integrativa puede complementar la práctica clínica contemporánea, sin exageraciones, sin promesas no demostradas y sin abandonar la evidencia disponible.
Introducción
Voy a organizarlo por especialidades, pero cuidando no atribuir a la odontología integrativa efectos que no estén demostrados. La idea central será: qué aporta como marco complementario, no como sustituto del estándar odontológico.
En la práctica clínica, muchas veces observamos situaciones que no se explican completamente desde el procedimiento realizado. Un paciente recibe una restauración técnicamente correcta, pero vuelve con caries recurrente. Otro paciente recibe terapia periodontal, mejora inicialmente, pero recae porque no se controlan sus factores sistémicos y conductuales. Un tratamiento endodóntico puede estar bien ejecutado, pero el paciente mantiene dolor persistente por mecanismos que no siempre son estrictamente odontogénicos. Un implante puede osteointegrarse y, aun así, fracasar años después por periimplantitis, mala higiene, tabaquismo, diabetes no controlada, historia periodontal o sobrecarga funcional.
Estas situaciones no niegan la odontología convencional. Al contrario, demuestran que la técnica debe mantenerse, pero que necesita ser acompañada por una lectura más amplia del paciente.
La odontología integrativa no debe presentarse como una alternativa que reemplaza la operatoria, la periodoncia, la endodoncia, la cirugía, la implantología o la rehabilitación oral. Su lugar correcto es otro: ayudar al clínico a comprender el terreno biológico, funcional y sistémico en el que ocurre la enfermedad oral.
La boca no está aislada del organismo
Desde mi experiencia, uno de los mayores errores en odontología es observar el diente como si estuviera separado del paciente. El diente tiene anatomía, histología, microbiología y biomecánica; pero también pertenece a un organismo que tiene metabolismo, inmunidad, inflamación, microbiota, saliva, sistema nervioso, hábitos, sueño, dieta, estrés y capacidad de reparación.
Esto no significa que todas las enfermedades orales sean sistémicas. Tampoco significa que toda enfermedad sistémica se origine en la boca. Significa algo más prudente y más defendible: muchas enfermedades orales comparten factores de riesgo con enfermedades crónicas no transmisibles, y muchas condiciones sistémicas pueden modificar el riesgo, la progresión, la recurrencia o la respuesta terapéutica en odontología.
Por eso, la odontología integrativa no debería decir: “todo viene de la boca” o “todo se cura desde la boca”. Esa afirmación sería exagerada y poco seria. Lo que sí puede sostenerse es que la boca participa en una red biológica mayor y que la salud oral debe entenderse dentro del contexto general del paciente.
La Organización Mundial de la Salud ha señalado que muchas enfermedades orales comparten factores de riesgo modificables con enfermedades no transmisibles, como el consumo de tabaco, alcohol y dietas altas en azúcares libres. También reconoce vínculos importantes entre diabetes, enfermedad periodontal, obesidad, consumo de azúcar y caries dental. Esta visión no convierte toda enfermedad oral en enfermedad sistémica, pero sí obliga a pensar más allá del diente aislado.
El aporte real de la odontología integrativa
El aporte de la odontología integrativa no está en cambiar los procedimientos, sino en cambiar la profundidad del razonamiento clínico.
La odontología convencional pregunta:
¿Qué lesión tiene el paciente?
¿Qué procedimiento necesita?
¿Qué técnica es la más indicada?
La odontología integrativa agrega otras preguntas:
¿Por qué este paciente enfermó?
¿Por qué recae?
¿Por qué cicatriza lento?
¿Por qué mantiene inflamación?
¿Por qué el dolor no corresponde a los hallazgos clínicos?
¿Qué factores sistémicos, metabólicos, salivales, inflamatorios, funcionales o conductuales están modificando el pronóstico?
¿Qué necesita este paciente para sostener el resultado a largo plazo?
Esa es la diferencia. No se trata de oponer una odontología contra otra. Se trata de integrar la técnica con el contexto biológico del paciente.
La odontología integrativa no reemplaza la odontología basada en evidencia; la complementa incorporando variables sistémicas, metabólicas, inmunológicas, inflamatorias, microbiológicas, salivales, nutricionales, neurovegetativas, funcionales y psicoemocionales que pueden modificar el riesgo, la respuesta al tratamiento y el pronóstico clínico.
Operatoría dental: no basta con restaurar
En operatoria dental, la odontología integrativa no significa hacer restauraciones “alternativas”. La restauración debe obedecer a principios biológicos, adhesivos, funcionales y conservadores. El aporte integrativo aparece cuando dejamos de ver la caries solo como una cavidad que debe ser obturada.
La caries dental es una enfermedad biofilm-mediada, azúcar-dependiente, multifactorial y dinámica. Su desarrollo depende del equilibrio entre factores patológicos y protectores: biofilm, azúcares fermentables, producción de ácidos, saliva, capacidad buffer, exposición a flúor, dieta, higiene, susceptibilidad individual y contexto social.
Por eso, restaurar una cavidad sin modificar el riesgo es una solución incompleta. Desde la experiencia clínica, muchos pacientes no fracasan porque el material restaurador sea malo, sino porque el terreno oral que produjo la lesión sigue activo.
En operatoria dental, el enfoque integrativo permite evaluar:
- frecuencia de consumo de azúcares;
- calidad de la dieta;
- flujo salival;
- pH y capacidad buffer;
- xerostomía inducida por medicamentos;
- respiración oral;
- higiene oral;
- exposición a flúor;
- microbiota oral;
- enfermedades metabólicas;
- adherencia preventiva;
- nivel educativo y contexto social.
Es importante ser prudentes: la caries no debe explicarse primariamente como consecuencia directa de inflamación crónica, daño mitocondrial o desorden inmunológico. Esa sería una extrapolación riesgosa. La caries tiene un núcleo fisiopatológico local: biofilm, azúcares, ácidos, desmineralización y remineralización.
La caries dental no debe reducirse a un problema mecánico del diente, pero tampoco debe sobredimensionarse como una enfermedad sistémica primaria. Es una enfermedad biofilm-mediada y azúcar-dependiente, modulada por el terreno biológico del paciente.
Periodoncia: el paciente inflamatorio
En periodoncia, la odontología integrativa encuentra uno de sus campos más sólidos. La periodontitis no es simplemente acumulación de cálculo o placa. Es una enfermedad inflamatoria crónica, asociada a biofilm disbiótico y modulada por la respuesta inmune del huésped.
Esto significa que dos pacientes con niveles similares de biofilm pueden tener respuestas clínicas distintas. Uno puede presentar inflamación leve y estable; otro puede desarrollar pérdida de inserción, bolsas periodontales profundas, sangrado persistente y destrucción tisular acelerada.
Desde la experiencia clínica, el paciente periodontal obliga a pensar en el huésped. No basta con instrumentar. Hay que comprender por qué su respuesta inflamatoria es tan intensa o tan persistente.
En periodoncia, la mirada integrativa permite valorar:
- diabetes y control glucémico;
- tabaquismo;
- obesidad;
- síndrome metabólico;
- inflamación crónica de bajo grado;
- dieta proinflamatoria;
- estrés;
- sueño deficiente;
- adherencia a la higiene;
- microbiota;
- medicamentos;
- capacidad de respuesta inmune;
- mantenimiento periodontal.
La evidencia actual reconoce asociaciones independientes entre periodontitis y enfermedades como diabetes, enfermedad cardiovascular, enfermedad respiratoria, apnea obstructiva del sueño y complicaciones relacionadas con infecciones sistémicas. Esto no significa que la periodontitis sea la causa única de estas enfermedades, pero sí justifica la colaboración entre odontólogos y médicos.
En periodoncia, la odontología integrativa aporta una lectura del paciente inflamatorio, metabólico e inmunológico, sin sustituir el tratamiento periodontal convencional ni las guías clínicas basadas en evidencia.
Endodoncia: infección local, respuesta sistémica y dolor persistente
En endodoncia, el límite debe quedar muy claro. Una infección endodóntica requiere diagnóstico y tratamiento endodóntico. La desinfección del sistema de conductos, la conformación, la obturación y el sellado coronario siguen siendo principios centrales. Ningún enfoque integrativo debe reemplazar esto.
Sin embargo, la experiencia muestra que no todos los pacientes responden igual. Algunos presentan dolor persistente, inflamación prolongada, reparación periapical lenta o síntomas que no corresponden exactamente con la imagen radiográfica o tomográfica. En estos casos, el razonamiento integrativo puede aportar.
La periodontitis apical es el resultado de una interacción entre invasión microbiana y respuesta inmune del huésped. Además, enfermedades crónicas que afectan la inmunidad o la reparación pueden influir en el estado periapical después del tratamiento endodóntico. Esto no significa que el tratamiento local deje de ser necesario. Significa que el huésped también importa.
En endodoncia, el enfoque integrativo permite valorar:
- diabetes;
- inmunosupresión;
- tabaquismo;
- estrés crónico;
- sueño deficiente;
- deficiencias nutricionales;
- dolor persistente;
- sensibilización periférica o central;
- reparación periapical lenta;
- uso de medicamentos;
- diagnóstico diferencial con dolor muscular, neuropático o referido.
En endodoncia, la odontología integrativa no reemplaza la desinfección del sistema de conductos; aporta una comprensión más amplia del huésped, de la inflamación periapical, del dolor persistente y de los factores sistémicos que pueden modificar la reparación.
Implantología: el implante no fracasa solo por el implante
En implantología, el enfoque integrativo es especialmente útil porque el éxito no depende únicamente del implante. Un implante puede estar correctamente colocado y aun así fracasar si el paciente mantiene factores de riesgo no controlados.
La literatura reciente sobre enfermedades periimplantarias reconoce factores sistémicos, conductuales y locales relacionados con su aparición y progresión: historia de periodontitis, tabaquismo, diabetes no controlada, pobre control del biofilm, obesidad, mala posición del implante, factores protésicos desfavorables y deficiencias de tejidos blandos periimplantarios.
Desde la experiencia clínica, esto confirma algo importante: colocar un implante no es solo un acto quirúrgico. Es una decisión biológica, funcional, protésica y conductual.
Antes de colocar un implante, el clínico debe preguntarse:
¿Tiene historia de periodontitis?
¿Controla adecuadamente el biofilm?
¿Fuma?
¿Tiene diabetes controlada?
¿Asiste a mantenimiento?
¿Tiene bruxismo severo?
¿La prótesis será higienizable?
¿Hay suficiente tejido blando?
¿El paciente comprende que el implante requiere cuidado permanente?
El enfoque integrativo no debe prometer mejorar la osteointegración por vías no demostradas. Su aporte es más concreto y más serio: selección adecuada del paciente, preparación biológica, reducción de factores de riesgo, educación, control inflamatorio, diseño funcional y mantenimiento personalizado.
En implantología, la odontología integrativa aporta selección adecuada del paciente, preparación biológica previa, control de inflamación, evaluación metabólica, mantenimiento personalizado y prevención de enfermedades periimplantarias.
Rehabilitación oral: no rehabilitamos dientes, rehabilitamos sistemas
En rehabilitación oral, una de las enseñanzas más importantes de la práctica clínica es que una prótesis no se adapta únicamente a los dientes. Se adapta a un sistema neuromuscular, articular, funcional, respiratorio y emocional.
Una rehabilitación puede ser estética, precisa y técnicamente bien ejecutada, pero fracasar si el paciente presenta bruxismo severo, trastorno temporomandibular, dolor miofascial, mala calidad de sueño, estrés crónico, respiración oral, hábitos parafuncionales o baja capacidad adaptativa.
La odontología integrativa aporta una mirada funcional que incluye:
- oclusión;
- articulación temporomandibular;
- músculos masticatorios;
- bruxismo de sueño y vigilia;
- dolor miofascial;
- respiración;
- postura craneocervical;
- sueño;
- estrés;
- sistema nervioso autónomo;
- expectativas del paciente;
- tolerancia adaptativa.
Es necesario evitar simplificaciones. No todo trastorno temporomandibular es causado por la oclusión. Tampoco todo bruxismo se resuelve con ajuste oclusal. La literatura contemporánea describe el bruxismo como una actividad muscular masticatoria que puede presentarse durante el sueño o la vigilia, y cuyo manejo suele requerir un enfoque amplio: educación, consejería, dispositivos orales, manejo de hábitos y evaluación de factores asociados.
Por eso, en rehabilitación oral, el aporte integrativo no es abandonar la biomecánica, sino integrarla con la biología del paciente.
En rehabilitación oral, la odontología integrativa aporta una lectura funcional y sistémica. No se limita a dientes bonitos o contactos oclusales, sino a cómo el sistema neuromuscular, articular, respiratorio y emocional tolera la rehabilitación.
Cirugía oral: preparar al paciente, no solo operar el tejido
En cirugía oral, la técnica es fundamental. No hay enfoque integrativo que reemplace el diagnóstico, la indicación quirúrgica, la asepsia, la anestesia, el control del sangrado, la técnica atraumática, la farmacología indicada y el seguimiento.
Sin embargo, la experiencia enseña que no todos los pacientes cicatrizan igual. Algunos presentan inflamación exagerada, dolor prolongado, infección, edema persistente o reparación lenta. En esos casos, la pregunta no debe limitarse a la técnica quirúrgica. También debe incluir el estado general del paciente.
La odontología integrativa puede ayudar a valorar:
- diabetes;
- tabaquismo;
- nutrición;
- deficiencias de micronutrientes;
- medicamentos;
- inmunosupresión;
- estrés;
- sueño;
- edad;
- higiene oral;
- riesgo infeccioso;
- capacidad de adherencia posoperatoria.
En cirugía oral, el aporte integrativo es preparar mejor al paciente, reducir factores de riesgo y acompañar la reparación tisular. Pero siempre como complemento, no como sustituto del manejo quirúrgico convencional.
Ortodoncia: mover dientes no siempre es corregir función
En ortodoncia, el enfoque integrativo recuerda que los dientes no se mueven en el vacío. Están sometidos a fuerzas musculares, linguales, respiratorias, posturales y funcionales.
Mover dientes puede alinear arcadas, mejorar estética y corregir relaciones dentales, pero la estabilidad a largo plazo depende de la función. Si persisten respiración oral, deglución atípica, incompetencia labial, alteración lingual, hábitos orales, bruxismo o trastornos del sueño, el resultado puede ser menos estable.
La odontología integrativa permite evaluar:
- respiración oral;
- competencia labial;
- función lingual;
- deglución;
- vía aérea;
- postura craneocervical;
- hábitos orales;
- bruxismo;
- articulación temporomandibular;
- sueño;
- desarrollo maxilofacial;
- estabilidad funcional.
En ortodoncia, la odontología integrativa ayuda a entender que mover dientes sin corregir función puede limitar la estabilidad del tratamiento.
Dolor orofacial y ATM: no todo dolor dental viene del diente
En dolor orofacial, la odontología integrativa tiene un aporte clínico fundamental: evitar el sobretratamiento dental cuando el origen del dolor no está en el diente.
La práctica clínica muestra pacientes con dolor persistente que han recibido restauraciones, endodoncias, retratamientos, exodoncias o ajustes oclusales sin resolver el problema. En algunos casos, el origen está en músculos, articulación temporomandibular, dolor neuropático, dolor referido, sensibilización central, sueño deficiente, estrés crónico o mecanismos mixtos.
La literatura actual sobre trastornos temporomandibulares recomienda enfoques conservadores iniciales, como ejercicios, educación, dispositivos estabilizadores y terapias no invasivas. Esto respalda la necesidad de no reducir el dolor orofacial a un problema exclusivamente dental u oclusal.
El enfoque integrativo permite evaluar:
- sensibilización periférica;
- sensibilización central;
- dolor miofascial;
- bruxismo;
- trastornos temporomandibulares;
- sueño;
- estrés;
- ansiedad;
- hábitos mandibulares;
- postura craneocervical;
- sistema nervioso autónomo;
- historia de dolor persistente;
- factores psicoemocionales.
En dolor orofacial, la odontología integrativa permite no sobretratar dientes cuando el problema real puede estar en músculos, articulación, sistema nervioso o mecanismos de dolor persistente.
Caries y enfermedades sistémicas: una relación que debe formularse con precisión
Cuando hablamos de medicina biorreguladora, solemos hablar de inflamación crónica, daño mitocondrial, desórdenes inmunológicos, estrés oxidativo, alteraciones metabólicas y pérdida de capacidad adaptativa. Estos conceptos pueden ayudar a pensar al paciente complejo, pero no deben usarse como explicación universal para toda enfermedad odontológica.
En caries dental, especialmente, se requiere precisión. Sí es prudente hablar de factores sistémicos que modulan el riesgo: saliva, dieta, medicamentos, xerostomía, diabetes, hábitos, microbiota, respiración oral, nivel socioeconómico y adherencia preventiva. Pero no es prudente decir que la caries es causada directamente por daño mitocondrial o inflamación crónica sistémica.
La caries tiene un mecanismo local claramente reconocido: biofilm, azúcares fermentables, producción de ácidos, desmineralización y remineralización. El terreno biológico puede modular ese proceso, pero no reemplaza su núcleo fisiopatológico.
Desde la medicina biorreguladora, la caries dental puede comprenderse como una enfermedad local de expresión multifactorial, influida por el estado sistémico del paciente. Su núcleo fisiopatológico sigue siendo el desequilibrio entre biofilm, azúcares fermentables, ácidos orgánicos, saliva y tejidos mineralizados; sin embargo, el terreno biológico —metabólico, inmunológico, inflamatorio, nutricional y salival— puede modular la susceptibilidad, velocidad de progresión, recurrencia y capacidad de reparación.
Límites éticos del discurso integrativo
Para que la odontología integrativa sea respetable, debe reconocer sus límites. No podemos permitir que el entusiasmo por una mirada más amplia nos lleve a afirmar cosas que no están demostradas.
No considero prudente decir:
“La odontología integrativa cura enfermedades sistémicas desde la boca.”
“Todas las enfermedades orales son consecuencia de daño mitocondrial.”
“La caries es una enfermedad sistémica causada por inflamación crónica.”
“Los implantes fracasan por desregulación energética.”
“La endodoncia puede reemplazarse por terapias biorreguladoras.”
“La periodontitis se resuelve solo modulando la inflamación.”
En cambio, sí considero correcto afirmar:
“La enfermedad oral puede estar modulada por factores sistémicos, metabólicos, inmunológicos, inflamatorios, microbiológicos, funcionales y conductuales.”
“El tratamiento odontológico debe mantener su base técnica y científica, pero puede enriquecerse con una comprensión integral del huésped.”
“La odontología integrativa aporta criterio clínico para individualizar riesgo, pronóstico, prevención, mantenimiento y respuesta terapéutica.”
“La integración no sustituye el estándar de cuidado; lo contextualiza en un paciente biológicamente complejo.”
Conclusión
Después de años de observar pacientes, enseñar odontología y estudiar la relación entre boca y organismo, mi razonamiento es cada vez más claro: la odontología no puede quedarse únicamente en la lesión, pero tampoco puede abandonar la evidencia.
La odontología integrativa bien entendida no es una odontología paralela. Es una odontología que conserva la técnica, respeta la ciencia y amplía la mirada clínica. Su aporte está en comprender que cada procedimiento ocurre dentro de un paciente con metabolismo, inmunidad, inflamación, microbiota, saliva, sueño, estrés, nutrición, función, emociones, hábitos y capacidad de reparación.
En operatoria dental, aporta análisis del riesgo y prevención de recurrencias. En periodoncia, permite comprender la interacción entre biofilm, inflamación y huésped. En endodoncia, ayuda a valorar dolor, reparación e inflamación periapical sin sustituir la desinfección del conducto. En implantología, fortalece la selección del paciente, el control de factores de riesgo y el mantenimiento. En rehabilitación oral, integra función, adaptación neuromuscular, ATM, sueño y estrés. En cirugía, contribuye a preparar mejor al paciente y acompañar la reparación. En ortodoncia, recuerda que la estabilidad depende de la función. En dolor orofacial, evita sobretratar dientes cuando el problema puede ser muscular, articular, neuropático o central.
La odontología integrativa aporta una lectura sistémica del paciente odontológico, permitiendo individualizar el diagnóstico, reducir factores de riesgo, mejorar el pronóstico, prevenir recurrencias y acompañar la reparación biológica, siempre como complemento de una odontología técnica, ética y basada en evidencia.
Bibliografía reciente verificable sugerida
- World Health Organization. Global oral health status report: towards universal health coverage for oral health by 2030. Geneva: World Health Organization; 2022.
- World Health Organization. Oral health. Fact sheet. Updated March 17, 2025.
La FDI describe la caries como enfermedad biofilm-mediated, sugar-driven, multifactorial, lo que respalda la formulación prudente de que la caries tiene un núcleo local biofilm-azúcar-mineral, aunque sea modulada por factores del paciente. (fdiworldental.org)
- FDI World Dental Federation. Understanding Dental Caries Fact Sheet. 2025.
- FDI World Dental Federation. Early Childhood Caries. 2025.
Para caries y microbioma, Spatafora y colaboradores describen la caries como una enfermedad dinámica, mediada por bacterias, impulsada por azúcar y modificada por higiene oral. (MDPI)
- Spatafora G, Li Y, He X, Cowan A, Tanner ACR. The evolving microbiome of dental caries. Microorganisms. 2024;12(1):121. DOI: 10.3390/microorganisms12010121.
Para periodoncia, el consenso EFP/WONCA de 2023 reporta asociaciones independientes entre periodontitis y enfermedades cardiovasculares, diabetes, EPOC, apnea obstructiva del sueño y complicaciones de COVID-19; esto respalda el enfoque interdisciplinario, sin convertir asociación en causalidad absoluta. (PubMed)
- Herrera D, Sanz M, Shapira L, et al. Association between periodontal diseases and cardiovascular diseases, diabetes and respiratory diseases: Consensus report of the Joint Workshop by the European Federation of Periodontology and WONCA Europe. Journal of Clinical Periodontology. 2023;50(6):819-841. DOI: 10.1111/jcpe.13807.
En endodoncia, una revisión sistemática de 2024 evaluó la asociación entre enfermedades crónicas y estado periapical después de tratamiento endodóntico, y Wen et al. revisaron cómo la invasión microbiana activa la respuesta inmune del huésped en periodontitis apical. (PubMed)
- de Araujo BMM, Miranda G, et al. Impact of chronic diseases on the periapical health of endodontically treated teeth: a systematic review. 2024.
- Wen YH, Lin LM, et al. The immune landscape in apical periodontitis: from microbial invasion to host immune activation. International Endodontic Journal. 2024. DOI: 10.1111/iej.14125.
En implantología, el consenso AO/AAP de 2025 identifica factores de riesgo sistémicos y conductuales para enfermedades periimplantarias, incluyendo historia de periodontitis, tabaquismo, diabetes no controlada, pobre control de biofilm y obesidad. (AAP Online Library)
- Wang HL, et al. AO/AAP consensus on prevention and management of peri-implant diseases and conditions: Summary report. Journal of Periodontology. 2025.
- Kumar PS, Kan J, Galarraga-Vinueza ME, et al. Risk for peri-implant diseases and defects: Report of Workgroup 1 of the Joint AO/AAP Consensus Conference on Prevention and Management of Peri-Implant Diseases. 2025.
Para bruxismo y trastornos temporomandibulares, el consenso internacional de 2025 actualiza la terminología de bruxismo, y las guías clínicas de 2025 recomiendan ejercicios de apertura y dispositivos estabilizadores como tratamientos primarios para TTM. (PubMed)
- Verhoeff MC, Lobbezoo F, Ahlberg J, et al. Updating the bruxism definitions: report of an international consensus meeting. Journal of Oral Rehabilitation. 2025;52(9):1335-1342. DOI: 10.1111/joor.13985.
- Ooi K, et al. Clinical practice guidelines in primary treatment for temporomandibular disorders. 2025.
La revisión sobre oclusión y trastornos temporomandibulares de 2025 describe la relación oclusión-TTM como un tema todavía controvertido, lo cual respalda evitar afirmaciones simplistas del tipo “todo TTM es oclusal”. (PubMed)
- Pascu L, et al. Occlusion and temporomandibular disorders: a scoping review. Medicina. 2025.